Lo que un distribuidor no le dice cuando quiere venderle un dispositivo médico certificado

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En resumen: Cuando alguien le diga que posee un dispositivo que está certificado como Dispositivo Médico, pregúntele para qué enfermedades está certificado dicho dispositivo- es importante comprender que es ilegal usar un dispositivo para tratar médicamente otros síntomas; los dispositivos médicos nunca están certificados para realizar funciones generales como por ejemplo la “biorretroalimentación”, sino únicamente para tratar enfermedades específicas.

A pesar de que para nosotros -quienes producimos el equipo- resulta muy lucrativo vender un dispositivo certificado dado que es muy costoso cuando se adquiere por primera vez, hemos esperado mucho para solicitar la certificación porque en realidad los beneficios no resultan del todo claros para ustedes como usuarios.

¿Por qué?

Un dispositivo médico sólo funciona para tratar un grupo muy limitado de enfermedades. Al utilizar un dispositivo para dar tratamiento a cualquier enfermedad que no se encuentra en dicho grupo, usted podría incurrir en una irresponsabilidad, por ejemplo: Cuando se le da la impresión al cliente de estarle dando una terapia médica, aún cuando la persona tiene una enfermedad para la cual el dispositivo podría funcionar, pero cuya efectividad no ha sido confirmada con pruebas adecuadas.

Desde nuestro enfoque holístico, es incierto clasificar los síntomas que muestra una persona dentro del cuadro de una enfermedad específica. Sin embargo, esto es exactamente lo que usted tiene que hacer si lleva a cabo exámenes clínicos y si usted quiere estar seguro de que no está usando un dispositivo fuera del rango limitado para el cual está certificado dicho equipo.

Nos hemos dado cuenta que la mayoría de los doctores ignora este hecho; los médicos se encuentran completamente bajo el hechizo del signo mágico de CE. Y el asunto llega tan lejos que en su consultorio no usarían un dispositivo que no tuviera este símbolo.

Son tan ingenuos, que utilizan un dispositivo de Biorretroalimentación con el símbolo CE para cualquier enfermedad que se les presente; creen que una vez que el dispositivo ha sido aprobado como dispositivo médico, el uso que quieran darle depende de su decisión. PERO NO es así; los dispositivos no están aprobados para darle un uso general a una función, a menos que usted quiera arriesgar su licencia médica.

Esta tendencia se ve reforzada por la mayoría de las empresas que cuentan con el símbolo CE para campos de aplicación muy limitados. Sin embargo, a sus clientes les dan la impresión de que este símbolo los protege contra cualquier responsabilidad. Nada puede estar más alejado de la realidad. Al utilizar un dispositivo certificado es mucho más importante aún contar con el consentimiento informado del cliente, en comparación a cuando se usa un equipo que no cuenta con CE.

Por ejemplo, un sistema como LIFE está aprobado como dispositivo médico para algunas formas de artritis en la pierna –un padecimiento tan exótico que ni siquiera recuerdo el nombre médico. Ninguno de los usuarios ha escuchado jamás sobre esta enfermedad para la que el dispositivo está aprobado, pero lo usan ingenuamente en sus consultorios para cualquier enfermedad que esté enumerada en el programa de cómputo.

Usted le abre la puerta a cualquiera de las personas que se ganan la vida demandando a otras personas -sobre todo si usted vive en Estados Unidos- o a quienes tienen un “Abmahnvereine” en Alemania. Entonces, si usted necesitara un poco de dinero extra, iría con un profesional LIFE y le pediría tratamiento para alguna enfermedad ficticia; después lo demandaría por haber utilizado el dispositivo en UNA enfermedad para la que no se había probado la efectividad del equipo.

Algunos otros, como los usuarios del SCIO, están incluso menos enterados de la realidad jurídica. Cuando uno lee acerca del SCIO o su antecesor, el QCXI, siempre escuchará el nombre EPFX, que se agrega a cualquier enunciado en donde se les mencione. Esto se ha hecho debido a que el EPFX, abuelo de todos los dispositivos, obtuvo hace 20 años una aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ostentándose falsamente como un dispositivo de biorretroalimentación; por supuesto, la aprobación de la biorretroalimentación se basó solamente en una o dos enfermedades. Incluso el EPFX no podría usarse el día de hoy para tratar cualquier enfermedad mediante su función de biorretroalimentación porque lo que lo hace un dispositivo médico conforme a la ley, o lo coloca fuera de la esfera para la cual fue aprobado es: “para qué puede usar un dispositivo” y no “cómo usar un dispositivo”.

La comunidad QXCI es tan ingenua que piensa que cambiar el nombre a su dispositivo es el remedio para cualquier noticia negativa en la prensa, al tiempo que siguen recibiendo las utilidades que generaron sus antecesores. Si usted no sabía que el QXCI ya no se llama SCIO, le informo que ahora se le conoce como INDIGO.

Como seguramente ya sabrá, Kiran es objeto de críticas en la prensa provenientes de sus competidores pues él no se presta a estos juegos de ambición. Quiero que usted esté seguro con lo que hace; mi deseo es ayudar a muchas personas con una tecnología que esté alejada de aquellas fuerzas que quieren obtener dinero de otro modo.

¿Cómo presentar su trabajo de tal modo que sea jurídicamente aceptable?

Podríamos haber ahorrado miles de dólares si sólo hubiésemos intentado obtener la certificación para una enfermedad exótica, pero el Health Navigator está certificado con base en más de 20 estudios para las siguientes 3 indicaciones, muy amplias por cierto:

  1. Terapia del dolor
  2. Curación de heridas
  3. Depresión

Afortunadamente, pudimos obtener la certificación para 3 indicaciones tan comunes PERO, ¿qué ocurriría si alguien viene con cualquiera de las 9997 enfermedades restantes de las que se encuentran en el Catálogo de la Clasificación Internacional de Enfermedades? Si usted le da tratamiento haciéndole creer que se trata de una terapia médica, el paciente puede demandarlo aunque no experimentara un agravamiento de sus síntomas derivado del tratamiento que usted le aplique; lo demandaría por el hecho de que usted mintió acerca de su trabajo y sus herramientas.

Por ello, POR FAVOR ponga mucha atención en esto: a pesar de que ahora cuenta con un dispositivo médico aprobado, si un paciente acude a usted con una enfermedad distinta a las mencionadas con anterioridad, usted tiene 3 opciones:

  1. Enviar a la persona a su casa y decirle que no hay nada que usted pueda hacer.
  2. Pedirle que sostenga los electrodos pero que el hormigueo que sentirá es sólo con propósitos educativos o de entretenimiento, y que usted sin duda está de acuerdo con la mayor parte de la “comunidad científica” que sostiene que esa mínima cantidad de voltaje y amperaje no puede tener efectos fisiológicos ni para bien ni para mal; así, usted no diagnostica, ni cura ni previene enfermedad alguna con el dispositivo… pero la experiencia puede ser divertida o educativa.
  3. Decirle que en su sistema de creencias, cualquier dolor es un recordatorio de un mensaje espiritual que ha olvidado y que, al conectar los electrodos y sentir el hormigueo, usted está realizando un rito espiritual para sacar el mensaje de su subconsciente, y así recordarle lo importante que es.

En mi opinión, la tercera opción fue y es la mejor manera, y la más elegante, de representar nuestro trabajo como sanadores holísticos además de ser la más apegada a la realidad, a la par de no entrar en un conflicto jurídico con un sistema médico legal corrupto y disfuncional.

Pero incluso dentro de este escenario, cuando utilice el sistema CoRe como un dispositivo espiritual, no sea tan aventurado como para decir que está practicando “sanación espiritual” porque todas las actividades de sanación/curación/remedios son monopolio del sistema médico.

Lo que usted está haciendo es dar impulsos espirituales, y si su cliente mejora después de la visita a su consultorio y de usar el Health Navigator, no sea tan ingenuo como para afirmar que todo ello fue resultado de su intervención, pues su cliente podría querer que usted lo confirme. No es así: lo que este paciente y muchos otros antes o después de él experimentan, es una mejora fortuita que no tiene un nexo causal con lo que usted ha hecho.

Muchas personas pueden detectar lo absurdo de este argumento, sobre todo si se expresa de una manera tan lisa y llana.

Sin embargo, nuevamente en un nivel más profundo, este reajuste forzado del razonamiento nos indica el camino correcto cuando leemos las palabras del sanador brasileño João de Deus (John of God) que dice: “No soy yo quien te sana, sino Dios”, y no lo dice de este modo porque tenga miedo de las autoridades de la FDA… entonces, ¿por qué no dice usted lo mismo? …Este argumento hará de usted un mejor sanador.

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Inergetix, Inc. founder and chief scientist.

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